TENGO UN PROBLEMA

A este devocional decidí titularlo tengo un problema, y si esa pequeña oración ha estado muy constante en tu vida, déjame decirte que no estás solo, porque sí, vos tenés un problema, vos y todo el mundo. 

Cada persona tiene que enfrentarse con uno o varios problemas, tal vez no todos los días, pero sí a lo largo de sus vidas.
Ahora, el asunto con los problemas es que nos roban la paz, y eso mi amigo o amiga que estás leyendo, es el primer ladrillo que se coloca en la famosa pared del “no sé qué hacer”. Sentirnos sin paz cuando se presenta un problema es normal, es lógico, nos enfrentamos a algo que nos reta, que nos amenaza, que nos entristece, etc. 

Pero hay alguien que nos ofrece paz, con la cual podemos contar mientras resolvemos nuestro o nuestros problemas y ese es Jesús. Veámoslo:

Les doy la paz, mi propia paz, que no es como la paz que se desea en este mundo. No se preocupen ni tengan miedo por lo que pronto va a pasar (Juan 14:27)

Si vos decidís aceptarla, ¡es tuya!

Otro asunto con los problemas es que nos capturan, roban toda nuestra atención y ese problema que tenemos se convierte en lo principal en nuestras vidas y nos olvidamos de que Dios ya tiene la solución, sí, Dios lo permitió, ¿por qué?, quisiera tener la respuesta, pero cada vez que me enfrento a algo poco agradable en mi vida recuerdo que Dios no lo hubiera permitido si no hubiera tenido un propósito terrenal y eterno para mí. Veámoslo:

Todo lo que Dios hace, tiene un propósito; hasta creó al malvado, para el día del castigo! (Proverbios 16:4)

¡Él tiene el control!, pero no podemos permitir que el problema venga a tomar el lugar de Dios.

Los problemas nos entristecen, muchas veces incluso causan enojo en nosotros, quizás has sentido resentimiento hacia alguien, o incluso hacia vos mismo, pero todo eso es como polvo en nosotros que hay que sacudir, hay que decidir no estar más así. Si Jesús nos vino a dar vida y vida en abundancia (Juan 10:10) ¡yo quiero esa vida! ¿Y vos?

Otra cosa que tenés que saber es que no estás solo, ¡los problemas hacen que nos sintamos solos! ¿Te has dado cuenta de cuántas cosas vienen a robarnos los problemas? Y muchas veces, descuidamos tanto estas cosas, que el problema se va y no nos damos cuenta que consigo se llevó consigo todas estas cosas: nuestra paz, nuestro amor, nuestra atención, nuestra compañía (sí, muchas veces olvidamos que Dios está ahí, aun en medio de los problemas)… sea cual sea el problema al que te estás enfrentando hoy, vengo a recordarte que Dios está ahí, Jesús está ahí, el Espíritu Santo está ahí… si querés paz, ¡pedile paz!, si querés sabiduría, ¡pedile sabiduría! (Santiago 1:5). Insisto ¡no estás solo!

Amigo, amiga… Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan (Mateo 6:32). Te invito a leer Mateo 6 del 25 al 34… ¡es asombroso lo que Dios nos dice sobre las preocupaciones!

¡Para adelante, vos podés, vas de la mano del Dios todo poderoso!

Y si sentís, que nunca has tenido cerca a Jesús, eso también tiene solución, posiblemente nunca has hecho una oración para aceptarlo en tu vida. ¿Te parece si la hacemos?

Jesús, sé que has estado conmigo siempre, y quiero ahora estar consciente de eso. Te acepto en mi corazón y reconozco que eres el Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida. En tu nombre Jesús oro, amén.

Y ahora que vas de la mano de Jesús, ya tenés la victoria…

 

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